Las pruebas de malaria examinan la sangre para buscar parásitos de la malaria o señales de ellos. Los distintos métodos pueden detectar la infección, identificar el tipo de parásito o estimar su cantidad. La sospecha de malaria requiere valoración médica rápida; el resultado se interpreta con los síntomas y la posible exposición.
En un frotis, se extiende sangre sobre un portaobjetos y se examina al microscopio. Puede mostrar los parásitos, ayudar a identificar el tipo y estimar su cantidad. Las pruebas rápidas de antígenos buscan componentes del parásito. Las pruebas moleculares buscan su material genético.
Un primer frotis o una prueba rápida negativa pueden pasar por alto una infección, sobre todo cuando hay pocos parásitos. Si la sospecha continúa, pueden ser necesarias más pruebas.
Los resultados moleculares negativos tienen otros límites. La necesidad de otra muestra o método depende de la prueba utilizada y de la valoración clínica.
El tipo y la cantidad aportan información además de si el resultado es positivo. Ayudan al equipo clínico a valorar la infección. Como cada método aporta información diferente, puede usarse más de uno.

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