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10 reglas para una alimentación saludable ante el cáncer

Conozca recomendaciones generales para prevenir el cáncer y por qué la alimentación durante el tratamiento debe adaptarse a las necesidades de cada persona.
El papel de la alimentación ante el cáncer
Una alimentación equilibrada puede contribuir a la salud general y, junto con otros hábitos, a reducir el riesgo de algunos cánceres. Ningún alimento, nutriente o suplemento ha demostrado curar el cáncer ni reforzar por sí solo las defensas contra las células cancerosas.
Alimentación durante el tratamiento contra el cáncer
Durante el tratamiento, la alimentación debe adaptarse a las necesidades y a los efectos secundarios de cada persona. Puede ayudar a mantener la fuerza, el peso y un aporte suficiente de energía y proteínas. Si cuesta comer o se pierde peso, conviene pedir asesoramiento al equipo médico o a un dietista especializado en oncología.
Recomendaciones para una alimentación saludable
Lo principal es mantener una alimentación variada y elegir alimentos que cubran las necesidades individuales de energía y nutrientes. Durante el tratamiento, estas necesidades pueden cambiar. Si hay pérdida de peso, falta de apetito u otros problemas para comer, conviene pedir orientación al equipo médico o a un dietista especializado en oncología.
10 recomendaciones
Estas 10 orientaciones resumen recomendaciones generales actuales de la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE) y del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF) para personas adultas sanas y para la prevención. No constituyen una dieta para el tratamiento del cáncer; durante el tratamiento, las necesidades pueden ser diferentes:
Comer de forma variada: combine alimentos variados para cubrir sus necesidades de energía y nutrientes. Para la prevención general, dé prioridad a alimentos de origen vegetal.
Verduras y fruta, «5 al día»: Como orientación general para personas adultas sanas, la DGE recomienda al menos 5 raciones de verduras y fruta al día, sin exigir una distribución fija entre ambas. También recomienda consumir legumbres con regularidad y un pequeño puñado de frutos secos sin sal cada día.
Elegir cereales integrales: El pan, la pasta, el arroz y la harina, preferiblemente integrales, así como las patatas, aportan abundantes vitaminas, minerales y fibra. Los alimentos integrales sacian durante más tiempo y contienen más nutrientes que los productos de harina blanca. Se recomienda consumir 30 gramos de fibra al día, principalmente a través de productos integrales.
Completar la selección con alimentos de origen animal: Como orientación general, la DGE recomienda pescado una o dos veces por semana, leche y productos lácteos a diario y no más de 300 g de carne y embutidos por semana. El WCRF aconseja limitar la carne roja y consumir poca o ninguna carne procesada.
Grasas que favorecen la salud: la grasa aporta ácidos grasos esenciales y los alimentos grasos contienen vitaminas liposolubles. La grasa tiene mucha energía, por lo que un consumo excesivo puede favorecer el sobrepeso y posiblemente también el cáncer. Elija aceites vegetales, como el aceite de colza, y grasas para untar elaboradas con ellos. Evite las grasas ocultas. A menudo están presentes de forma «invisible» en alimentos procesados como embutidos, bollería, dulces, comida rápida y platos preparados. Los aceites vegetales, como todas las grasas, aportan muchas calorías, pero también ácidos grasos esenciales y vitamina E.
Reducir el azúcar y la sal: limite los alimentos y las bebidas azucarados. Use hierbas y especias para reducir la sal. Como orientación general para personas adultas, la DGE aconseja no superar los 6 g de sal al día. Durante el tratamiento, las recomendaciones individuales pueden ser diferentes.
Beber mucha agua: Como orientación general para personas adultas, la DGE recomienda alrededor de 1,5 litros de líquido al día, preferiblemente agua u otras bebidas sin calorías. Las necesidades pueden cambiar durante el tratamiento. No se recomiendan las bebidas alcohólicas.
Preparar los alimentos con cuidado: Los alimentos deberían cocinarse a temperaturas lo más bajas posible, con poca agua y poca grasa. Así se conserva su sabor natural, se protegen los nutrientes y se evita la formación de compuestos perjudiciales. Los ingredientes deberían ser lo más frescos posible.
Tomarse tiempo y disfrutar de la comida: No coma mientras hace otras cosas. Comer con calma favorece la sensación de saciedad.
Actividad física suficiente: Manténgase en movimiento cada día en la medida que sea adecuada para usted. Durante el tratamiento, acuerde el tipo y la intensidad de la actividad con el equipo médico.
Fuentes y enlaces útiles
Sociedad Alemana de Nutrición, recomendaciones actuales para comer y beber bien
Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, recomendaciones para prevenir el cáncer
Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, alimentación durante el tratamiento del cáncer
